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La capacitación corporativa está rota: 3 reglas para rediseñar el aprendizaje en 2026

  • Foto del escritor: Nicole Berrios Becerra
    Nicole Berrios Becerra
  • 22 dic. 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 5 ene.

Llegamos a 2026 con una paradoja brutal: nunca hubo tanto contenido disponible, y nunca fue tan difícil lograr que alguien levante la vista del celular para prestar atención.


El futuro no es de quien tiene más contenido, sino de quien logra conectar.


En Chile, las organizaciones siguen invirtiendo tiempo y recursos en formación. Sin embargo, la sensación se repite en muchas áreas de RR.HH., desarrollo organizacional y compliance: los cursos se completan, pero su impacto real es bajo. Se cumple, se avanza… y se olvida.


Innovar en capacitación no será sumar más plataformas ni acumular nuevas “tendencias”. Será repensar cómo diseñamos el aprendizaje para personas cansadas, distraídas y sobreexpuestas a información.

Estas son tres claves concretas que marcarán la diferencia de aquí en adelante.


Innovar es tener la valentía de rediseñar el aprendizaje para personas reales: cansadas, distraídas e infoxicadas.


1. Diseñar para la atención real (no para el programa ideal)


Durante años, la capacitación se diseñó como si las personas tuvieran tiempo ilimitado, atención plena y cero distracciones. La realidad hoy es otra.

Las personas:

  • Revisan cursos entre reuniones,

  • Interrumpen el aprendizaje con correos y mensajes,

  • Postergan lo “largo” y priorizan lo urgente.

  • Tienen el hábito de abrir redes sociales cuando una experiencia no es lo suficientemente estimulante.


Frente a este contexto, el microlearning no es una moda, es una respuesta práctica. Pero ojo: microlearning no significa fragmentar contenido sin sentido. Significa diseñar experiencias breves, intencionadas y conectadas, donde cada cápsula tenga un objetivo claro y valor inmediato.


Capacitar en 2026 implica:

  • Respetar el tiempo real de las personas,

  • Reducir la duración sin perder profundidad,

  • Saber cubrir los contenidos de manera estratégica sin perder el ritmo de la capacitación.


Menos minutos y mejor diseñados, generan más atención que horas de contenido que nadie logra terminar o finalizan solo por compromiso sin prestar atención.



2. Convertir información en experiencia (no en contenido plano ¡Despídete del PPT!)


Uno de los grandes errores de la capacitación tradicional ha sido confundir informar con enseñar.


El rey ya no es el contenido: es el Diseño Instruccional.

Las políticas, normativas y marcos conceptuales son importantes, pero leerlos o escucharlos no garantiza comprensión ni aplicación. Lo que marca la diferencia es el diseño instruccional profesional: la arquitectura que transforma información en una experiencia de aprendizaje coherente, atractiva y envolvente.


Un buen diseño instruccional:

  • Ordena el contenido con intención,

  • Guía al participante como un facilitador, no como un expositor,

  • Conecta cada concepto con una situación reconocible del trabajo diario.

  • Despierta y mantiene el interés. 

  • Genera resultados reales y medibles.


Aquí entran en juego el storytelling, las metáforas, los ejemplos reales y los recorridos claros. No para “hacerlo bonito”, sino para ayudar al cerebro adulto a comprender, recordar y decidir.


El curso no debe vomitar datos; debe guiar.


En 2026, la pregunta ya no es "¿qué temas cubrimos?", sino: "¿qué va a sentir y vivir la persona durante estos 10 minutos?".



¿Cómo rediseñamos el aprendizaje?

  • Diseñar brechas de información (Information Gaps) en lugar de temarios planos.

  • Micro-experiencias inmersivas.

  • Aprendizaje Consciente (Mindful Learning): La presencia es el estado de ser conscientes de nuestros verdaderos pensamientos, sentimientos, valores y potencial, y ser capaces de expresarlos y usarlos correctamente.

  • Microlearning Estratégico: Se trata de crear experiencias breves donde cada minuto "compra" la atención del siguiente. Respetar el tiempo de tu equipo es reducir la duración, pero aumentar la intensidad y el valor.


3. Aprender haciendo, no solo entendiendo


Saber algo no es lo mismo que saber qué hacer cuando llega el momento.

La brecha entre conocimiento y conducta sigue siendo uno de los grandes problemas de la capacitación corporativa, especialmente en temas críticos como compliance, ciberseguridad, liderazgo o seguridad.


Por eso, el aprendizaje efectivo se mueve hacia experiencias donde las personas:

  • Toman decisiones,

  • Enfrentan dilemas,

  • Ven consecuencias,

  • Practican en un entorno seguro.


Aquí es donde la gamificación con propósito cobra sentido. No como juego superficial, sino como una forma de entrenar decisiones reales, activar participación y generar memoria emocional.


Cuando alguien decide, se equivoca, ajusta y vuelve a intentar, el aprendizaje deja de ser abstracto y se vuelve propio.


En 2026, capacitar será cada vez más parecido a entrenar que a exponer.




Mirando hacia adelante


Capacitar en la era de la distracción no es simplificar el contenido ni bajar el estándar. Es elevar el diseño.

Las organizaciones que logren generar interés y compromiso real serán aquellas que:

  • Diseñen para la atención que existe, no la que desearían,

  • Conviertan información en experiencias comprensibles,

  • Y entrenen decisiones, no solo conceptos.


Porque al final, aprender no es completar un curso. Es recordar algo útil cuando más se necesita.


 
 
 

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